sábado, 17 de noviembre de 2012
"Llevar una vida amargada lo puede cualquiera, pero amargarse la vida a propósito es un arte que se aprende, no basta con tener alguna experiencia personal con un par de contratiempos".

A través de ejemplos muy concretos, citas literarias, referencias musicales y basándose en estudios, el autor da una serie de pautas y reflexiona (sin reprobarlos, más bien fomentándolos) sobre los distintos comportamientos y actitudes que caracterizan a todo individuo que se amarga la vida y que quiere hacer de la amargura su leit-motiv: idealizar el pasado, culpar a todo el cosmos de la propia desgracia y recrearse en ella, provocar discusiones con parejas y amigos y hacer que se sientan culpables, la receta "más de lo mismo", el trasfondo egoísta que subyace en cualquier favor que hagamos...
Dejo aquí algunas otras citas:
"No hay nada más difícil de soportar que una serie de días buenos".
"No hay más que una sola opinión correcta: la propia".
"Lo que nos hayan podido causar Dios, el mundo, el destino, la naturaleza, los cromosomas y las hormonas, la sociedad, los padres, los parientes o, sobre todo, los amigos, es tan grave que la simple insisnuación de que quizás podríamos intentar poner algún remedio a la situación, ya sería una ofensa".
"Ahora vamos a tratar exactamente de lo contrario: no de la creación de un problema, sino de cómo evitarlo, a fin de que perdure".
"La profecía de un suceso lleva al suceso de la profecía".
"El camino del éxito es penoso, pues uno tiene que empezar por esforzarse y aun así no es seguro que la empresa no acabe mal".
"La llegada a la meta más augusta trae consigo el desasosiego".
"Un sádico [...] es el que trata con delicadeza a un masoquista".
"El que se me entrega, por esto mismo ya no es apto para seguir siendo el prototipo de mi amor".
"¿Por qué cree usted que Tomás Moro dio a la isla lejana de la felicidad el nombre de Utopía, que significa 'en ninguna parte'?"