Docere, delectare et mouere

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Hace unos meses, en uno de los comentarios del libro Madrid, de corte a Checa, Jajaja, me recomendó la lectura de este libro. En agosto, llegó a mis manos vía regalo y muy bien recomendado. He terminado de leerlo hoy y agradezco las recomendaciones y, especialmente, el regalo, porque me lo he pasado extraordinariamente bien leyendo este libro. 

La novela de un literato recoge, en tres tomos, las memorias de Rafael Cansinos Assens (figura que debería rescatarse del olvido) y abarca el período comprendido entre 1898 (fecha emblemática donde las haya) y 1936 (que tampoco es moco de pavo). Por la vida del autor pasa de forma más o menos directa, lo más granado del panorama literario de la época. Y lo menos granado también, que suele ser lo más interesante.

Cuando una estudia las biografías de los autores en los libros de texto, rara vez pasan de ser un nombre acotado por dos fechas y una lista de obras que han pasado a la Historia con más o menos fortuna. Leer este libro me ha dejado sin escritores en un pedestal (menos Bécquer, claro), pero me los ha hecho mucho más humanos y menos envidiables, no sé si me explico. Las tertulias literarias de El Colonial, La Pecera, el Pombo... quedan, en muchos casos, reducidas a reuniones de borrachuzos que no se pueden tener en pie y que son profundamente desgraciados, cada cual a su manera.

Lo que más me gusta de la novela es la delicadeza y la finura con la que el autor le corta un traje en menos de dos minutos a cualquiera que conoce. Bajo una apariencia de bondad y humildad, se esconde una mirada incisiva y una pluma que es más bien un escalpelo. Pocos son los autores que se libran de su crítica, del comentario mordaz: Rubén Darío (el retrato que hace de él es, simplemente, desolador), Villaespesa, Valle-Inclán, Unamuno, Juan Ramón Jiménez (creo que el único por el que siente un afecto y admiración sinceros, aunque termine censurando algunos comportamientos a raíz de su matrimonio con Zenobia), los Machado, Gómez de la Serna (al que da estopa a base de bien), la Colombine (cuyo final no tiene desperdicio), Concha Espina, Azorín, Baroja, Borges (por desgracia, sólo mencionado de pasada a pesar de la devoción del argentino por el autor del libro), Felipe Trigo, Blasco Ibáñez, el pobre Galdós, la saga de los Sawa, Torcuato e Ignacio Luca de Tena (que no salen muy bien parados tampoco), Victoria Kent... Todo el que fue o quiso ser algo en ese periodo, aparece en la obra.

El mundillo literario, en general, puesto al desnudo, visto desde dentro: la concesión de premios,  el funcionamiento de los periódicos (otro de los aspectos que más me ha gustado), la publicación de las obras, los egos enfrentados, las amistades por conveniencia, lo efímero de las admiraciones juveniles, los cambios por los que, inevitablemente, pasamos sin darnos cuenta de ello a menos que miremos hacia atrás. También tiene el autor momentos de ternura, reflexiones que demuestran su humanidad, a veces diluida entre tanta crítica corrosiva.

El estilo es claro, sencillo, pero no por ello simple. El sarcasmo y la ironía (con acertadas metáforas al servicio de ambos) recorren todo el libro, lo que ayuda a que la lectura sea muy amena.

Absolutamente recomendable. Lo que decía al principio: "enseñar, agradar y animar".

6 comentarios:

Angelus dijo...

Es un libro pendiente desde hace tiempo por dos motivos: uno, porque le tengo afición a los libros de memorias y otro, por la admiración, como dices, del gran Borges hacia el autor; a éstos habría que sumar alguno más: la vinculación de la familia a Castilleja de la Cuesta y el parentesco con Rita Hayworth. Saludos.

Suntzu dijo...

Pues si lo quieres, te lo presto. Merece la pena.

Rafael dijo...

Suntzu, en nombre de la Fundación-Archivo Rafael Cansinos Assens (ARCA) le agredezco los comentarios a La novela de un literato. Colaboraciones como la suya contribuyen a una mejor divulgación de la obra del escritor.

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Rafael M. Cansinos
www.cansinos.org
www.cansinos.com

Suntzu dijo...

Rafael, si este rincón sirve para recuperar la memoria de buenos escritores y buenas obras (como es el caso), encantada. Reciban un cordial saludo.

Jajaja dijo...

Me alegro de que te gustara. Yo sólo he leído el tercer volumen porque llegue a él buscando información sobre mi abuelo (estoy metido en una investigación histórico-familiar) que descubrí que era amigo de Cansinos-Assens y, por cierto, es uno de los personajes que aparecen en el libro.

Suntzu dijo...

¡Qué fuerte, Jajaja! Como no dices quién es tu abuelo, respeto tu intimidad, pero que sepas que me has dejado con la intriga. :)
Gracias por la recomendación.
Un abrazo.