martes, 28 de julio de 2009

1. La isla misteriosa, de Julio Verne
2. Cuentos de H. C. Andersen
3. Corazón y otros relatos de Edmondo D' Amicis
4.Tom Sawyer, de Mark Twain
5. Genoveva de Brabante, de Cristobal Schmid
6. Las tribulaciones de un chino en China, de Julio Verne
Probablemente sean los libros que más se me quedaron grabados. A fuego, casi. Llegaron a mi vida en esa edad maravillosa en la que no sólo lees los libros, sino que te metes en ellos, los vives y los disfrutas intensamente como ya sólo pasa después en contadas ocasiones. Ya he comentado alguna vez por aquí que echo en falta colecciones juveniles de las de antes, que aúnen entretenimiento y calidad literaria. No creo que sea tan difícil, pero en fin, sigo.
Lo que me agradó del libro fue que me sorpendió. No esperaba que me gustase nada en absoluto. Con ese título... Yo había leído ya Viaje al centro de la tierra, 20.000 leguas de viaje submarino, Cinco semanas en globo, El rayo verde, Viaje al centro de la Tierra... Todas narraban grandes descubrimientos científicos, largos viajes a mundos fantásticos. Aunque en esta novela también hay desplazamientos por toda China, el verdadero viaje es el interior.
La acción comienza en Cantón, ciudad a la que Kin-Fo se ha desplazado para celebrar un banquete e invitar a cinco amigos más:
"-Veamos, ¿qué piensa usted de esas divagaciones entre copa y copa? ¿Encuentra la existencia buena o mala? ¿Está a favor o en contra de ella?[...]
-¡Psé!- dijo.
Sobre esta pregunta gira todo el libro. Para quien quiera una pista que explique un poco más el argumento, diré que cuando vi la película The Game, creí que se habían inspirado en este libro. Pero no veo a Michael Douglas haciendo de Kin-Fo. Aunque si Tom Cruise fue El último samurái...